Cuatro criterios orientan los productos que creamos y las decisiones que los sustentan.
01
La utilidad ante todo.
Empieza por un problema real. Mide el progreso por lo que las personas pueden hacer realmente.
En la práctica
KernelWake parte de un encargo de contenido y material propio o autorizado; cada versión debe servir a su destino, no solo estar generada.
02
La fiabilidad genera confianza.
Pon a prueba los supuestos, contempla los fallos y explicita las limitaciones desde el principio.
En la práctica
Si se pierde la respuesta tras intentar publicar, hay que comprobar el resultado externo antes de repetir. Un resultado desconocido sigue sin confirmarse.
03
Claridad antes que complejidad.
Haz que las decisiones puedan explicarse y los sistemas se entiendan. Añade complejidad solo cuando aporte valor.
En la práctica
RouterShift y KernelWake se diseñan con cuentas, permisos y facturación independientes para delimitar sus responsabilidades; KernelWake sigue en desarrollo.
04
El progreso se acumula.
Conserva lo aprendido, mejora los cimientos y deja la siguiente iteración en mejores condiciones.
En la práctica
KernelWake distingue la revisión del contenido, la autorización para publicar y la prueba externa de publicación. Cada límite aclara el siguiente paso.